Capello, potenziato l'impianto di verniciatura

Capello pinta todos sus productos según las normativas ISO más rigurosas en sistemas de depósito electrostático de polvo.

Este tipo de pintura tiene un impacto medioambiental reducido, ya que las pinturas utilizadas no contienen disolventes. También sirve para conferir esas características de resistencia a la abrasión, facilidad de limpieza, repelencia al agua y brillo que son típicas de los cabezales Capello.

Todos los productos Capello se pintan rigurosamente en la sede de Cuneo. Para poder combinar la alta calidad del revestimiento con el aumento de las tasas de producción, la planta de pintura se modernizó aún más.

Pintura de depósito electrostático de polvo

Las etapas de este método de pintura comprenden distintos pasos:

El túnel de lavado

Los distintos componentes se lavan a fondo para eliminar cualquier sustancia, como aceites y grasas, que pudiera dañar el resultado final en términos de adherencia, durabilidad y resistencia. El sistema utilizado por Capello consta de cinco fases de lavado, para un cuidado maniático de cada detalle. La primera es un lavado con desengrasante fosfatado caliente, seguido de dos aclarados con agua de red y un tercero con agua desmineralizada procedente de la planta de ósmosis. Finalmente, el último tratamiento con agente pasivante para una mayor protección contra la corrosión y el óxido.

Secado y enmascarado

Tras el túnel de lavado, los distintos componentes de los cabezales se secan con aire caliente. A continuación, los trabajadores enmascaran las partes que no se van a pintar.

La pintura de polvo

Este tipo de pintura (a diferencia de los revestimientos de pintura líquida) se realiza en seco, con una pistola electrostática. La adherencia del polvo a la superficie que se va a recubrir se debe, de hecho, al efecto electrostático, es decir, al hecho de que el polvo está sometido a una carga eléctrica negativa mientras que el material al que se va a aplicar está conectado a tierra.

Fase Final

En este punto, los componentes se trasladan al horno, donde un proceso de cocción en tres fases, que dura unos treinta minutos en total y con temperaturas que oscilan entre los 110° y los 170°, permite que el polvo de epoxi se adhiera completamente al metal.

¿Por qué este proceso de pintura?

Capello elige este método de pintura porque garantiza uno de los mejores resultados en comparación con otras técnicas más rápidas o baratas. Los cabezales de cosecha de maíz, trigo, cebada, girasol, forraje fresco… están sometidos habitualmente a condiciones de trabajo que pueden dañar fácilmente sus cuerpos, las abrasiones son habituales. Pero la calidad de los productos Capello también va de la mano de un enfoque y un compromiso para garantizar un acabado duradero que sea una protección más contra el paso del tiempo.